España como potencia en la educación ejecutiva
España como potencia en la educación ejecutiva

Creció en Australia, estudió en Israel y triunfa en la Costa Oeste norteamericana. Es una de las pocas mujeres que manda en una escuela de negocios del ‘top mundial’, la de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Judy Olian es una de las pocas mujeres que manda en una escuela de negocios de renombre internacional, la Anderson School of Management, ligada a una de las instituciones de educación superior más conocidas del mundo: la University of California at Los Angeles (UCLA).

Experta en materia de recursos humanos, está a punto de cumplir un lustro al frente de este centro, donde además es la titular de la cátedra de management, en una de las zonas empresariales más vibrantes del siglo XXI, vivero de las industrias relacionadas con la tecnología, el cine, los deportes e Internet.

¿Cuáles son los objetivos de su escuela de negocios en Europa, particularmente en España?
Tenemos relaciones de intercambio de estudiantes con instituciones como el IESE, Instituto de Empresa, Esade. De hecho, con España hacemos el mayor número de intercambio de alumnos de todos los países europeos. Por otra parte, hemos establecido un acuerdo con un socio fabuloso como Banco Santander para impartir un programa dirigido a 50 mujeres de países no desarrollados sobre emprendimiento y corporate gobernance, y otro curso sobre liderazgo y negociación para universidades.

¿Qué le parece que centros europeos como la española IESE, la británica Manchester Business School o la francesa Skema hayan decidido entrar a competir en el mercado estadounidense?
Antes siempre se iba a estudiar un MBA a Estados Unidos, pero ahora la educación ejecutiva es un mercado global en el que todo está cambiando, porque el mundo está conectado. Los estudiantes eligen otros países para estudiar, y las escuelas también se trasladan a otros lugares para enseñar. Pero para que les vaya bien a estas instituciones en nuestro país es necesario que su enseñanza tenga un gran sabor americano y esté impregnada de la cultura estadounidense de los negocios.

UCLA también tiene algunas actividades en otros países. Junto a la National University of Singapore impartimos un Global Executive MBA para Asia Pacífico, que se desarrolla en Singapur, Bangalore (India), Shanghai (China) y Los Ángeles. Y también está a punto de comenzar una versión de este programa para las Américas, que se impartirá junto a la chilena escuela de negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago (Chile), Sao Paulo (Brasil), Miami y Los Ángeles (Estados Unidos). Porque creemos más en el modelo de socios locales para tener un mayor conocimiento de cada mercado.

¿Qué le parecen las escuelas de negocios españolas?
Tengo muy buena opinión de ellas, pero para presumir realmente de una perspectiva global hay que desarrollar un conjunto de actividades internacionales, desde el intercambio de estudiantes hasta los profesores, pasando por programas de movilidad y campus en varios países.

¿Cree que España puede ser una potencia mundial en el mercado de la educación superior?
Ya lo es en el sector de escuelas de negocios. España se proyecta en mercados exteriores quizá porque el español no es lo suficientemente grande. Aunque los países que más están creciendo en nuestro ámbito son Rusia, India y China.

¿Piensa que los MBA tradicionales deben revisarse por supuestas responsabilidades en el origen de esta crisis como denuncian algunos?
Lo que hay que hacer es aprender de lo que ha sucedido. Hay muchas más personas sin MBA entre quienes han tomado las decisiones que nos han llevado a esta situación. Ahora el riesgo está interconectado y atraviesa todos los confines, por lo que una decisión tiene consecuencias mucho más amplias de lo que se pueda imaginar. Hay que reexaminar la cultura de las organizaciones y revisar los sistemas de incentivos, con una visión a largo plazo. Éstos deben tener en cuenta el impacto de las decisiones a largo plazo y no sólo la cuenta de resultados a corto plazo. Y lo que ha sucedido con los graduados MBA es que después de cursar sus estudios se han impregnado de la cultura que se respiraba en las empresas y en el mercado de trabajo y no han tenido tan en cuenta lo que se les había enseñado en sus MBA.

¿Qué directivos hay que formar para que no vuelvan a repetirse los mismos errores?
El desafío es crear en ellos una sólida base de valores lo suficientemente fuerte como para detectar y no estar conforme con ciertos comportamientos, no sólo en empresas, sino en organizaciones sin ánimo de lucro y en el sector educativo.

Fuente: “España es una potencia en educación ejecutiva”

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