Marco Iván Escotto Arroyo. Profesor de Filosofía y Empresa y Director Adjunto del Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional (CEGI) del IPADE Business school. Sus áreas de especialización son: Combate a la corrupción, Responsabilidad Social, Ética empresarial.

Para tener un comparativo objetivo con respecto a los años anteriores hay que fijarse en la calificación y no tanto en el lugar del ranking. A continuación pongo los lugares y las calificaciones anteriores:

  • 2001: 51-3.7
  • 2002: 57-3.6
  • 2003: 64-3.6
  • 2004: 64-3.6
  • 2005: 65-3.5
  • 2006 70-3.3
  • 2007: 72-3.5
  • 2008: 72-3.6
  • 2009 89-3.3

(Fuente: Transparencia Internacional).

De la observación de las mediciones se desprende que nuestra mayor calificación ha sido 3.7 en el 2001 y la más baja 3.3 en 2006 y 2009 respectivamente. No hemos pasado nunca del 4. Canadá, el país mejor rankeado de América tiene 8.7 y Chile el mejor rankeado de Latinoamérica 6.7.

México ha estado estancado en mediciones, en la última década, tanto en Transparencia como en Competitividad. Las causas a mi parecer son:

No hay una estrategia nacional (integral) que abarque los tres niveles de gobierno: federación, estados y municipios, en el tema de combate a la corrupción. Ha habido muy buenos esfuerzos y avances a nivel federal y en algunos estados y municipios, pero han sido esfuerzos aislados. Si hay estrategia, ésta no se ha comunicado bien y entonces sería un grave problema de comunicación e implementación.

No se han creado los espacios de colaboración entre sectores. Tanto el sector público, como el privado y el social son los responsables del diseño e implementación de la estrategia. El sector público no es el único responsable ni encargado de mejorar los niveles de bienestar en una sociedad, sólo se tendrán resultados cuando se involucren en el esfuerzo los tres sectores.

Pensando en la solución algunas ideas serían:

  • Usualmente una estrategia responde a dos preguntas: qué voy a hacer y cómo lo voy a hacer. Después de definir la estrategia hace falta implementarla. No basta con que nos pongamos de acuerdo en lo que vamos a realizar sino en verificar que eso se haga realmente.
  • En este sentido el diseño de la estrategia no sólo depende de los gobernantes. El esfuerzo aislado que hay en diversos lugares del país se ha dado porque hay voluntad del gobernante en turno de darle un impulso al tema o porque ha habido una sociedad organizada demandante de que se tomen medidas. Cuando es la sociedad misma quien impulsa estos esfuerzos se da un avance más sostenido de la estrategia, pues no depende de los gobernantes ni del tiempo que están en el poder (en el caso de los municipios muy poco, tres años).
  • Hay tres medidas en la estrategia y en la implementación que deben ser tomadas en cuenta: rendición de cuentas (que implica transparencia), controles y cambio de hábitos (ética).

El más relevante de los tres es el último, el trabajo en la ética del ciudadano y sus hábitos en la toma de decisiones. Y sólo se pueden cambiar estos hábitos desde dos lugares: la familia y la escuela. La estrategia debe involucrar necesariamente a la SEP, para integrar en sus programas de estudio no sólo el tema de la corrupción como tal, sino el cambio de hábitos en la toma de decisiones. En este sentido, la mayor influencia que se tiene sobre los niños y jóvenes no es la teoría, sino el ejemplo.

La rendición de cuentas es el único camino que tenemos los ciudadanos para que nuestros gobernantes sean responsables de sus actos. El primer paso en la rendición de cuentas es la transparencia. Debemos tener y pedir los mismos estándares de transparencia en todos los estados y municipios. Es aquí donde los Institutos de Transparencia como el IFAI (a nivel federal) y sus similares a nivel estatal cobran relevancia. Una prioridad entonces es la autonomía de estos institutos del ejecutivo (ya sea federal o estatal).

Los controles finalmente, son necesarios para saber que lo que estamos haciendo lo estamos haciendo bien. En este sentido, un tablero de control público, ayudaría al gobernante a cuidar sus variables más relevantes y al ciudadano a conocer el avance de las mismas.

Fuente: IPADE Business School

https://guiadeposgrados.wordpress.com/

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